Como vivo en Alemania y me olía que el cambiar el color de un coche no iba a ser tan sencillo como pensaba en un principio, realicé sendas consultas a la TÜV alemana (lo que sería una ITV española) y al seguro de mi coche.
La primera ha contestado hoy, diciéndome que me olvide de cosas sencillas en este país. Empiezan las curvas.
Una vez cambiado el color, tengo que llevar el coche a inspección, pagar un informe y registrar el cambio de color en la ficha técnica. El problema es que probablemente me pidan la factura por el cambio de color, para evitar que la gente lo haga en casa, lo que para mí sería algo bloqueante.
A la espera de recibir respuesta del seguro.