Como dijo una amiga al montarse en mi coche por primera vez, es el coche del futuro, hoy.
Pero no es sólo lo que se siente al conducirlo. Basta con ponerte al volante y ver ese salpicadero minimalista y la enorme pantalla. Ya tienes la sensación de haber saltado 50 años en el futuro. Y cuando te pones en marcha entonces ves que es de verdad, y que todos los demás coches (incluidos otros eléctricos) están mal, que no son como deberían, que no son como siempre deberían haber sido.
Pegas hay, por supuesto. Lo peor, como ya han comentado otros, es que el servicio postventa no está a la altura (dicen que Barcelona mejor). A veces es complicado contactar con ellos. El feedback es casi nulo. Claro, estos problemas se exacerban si se vive lejos de Madrid o Barcelona (como es mi caso).
Algunas unidades presentan problemas de ajustes (no de materiales; al menos el interior blanco premium es fantástico). La mayoría tienen fácil solución, pero claro, si tienes el Service Center a cientos de kilómetros…
Y bueno, como se suele decir medio en broma, los Tesla son computadores con ruedas. Y a veces el software presenta fallos, bugs, envían actualizaciones que corrigen unos fallos y surgen otros, a veces hay que reiniciar… Pero al final lo perdonas casi todo por lo increíble que es el coche.
¿Volvería a comprarlo? Sin duda.