A menor kW de potencia de carga en corriente alterna (la que tenemos en casa, básicamente), más perdidas relativas se producen, pero las pérdidas nominativas son las mismas e incluso inferiores. Esto es porque está el consumo fijo de los componentes de la carga (el cargador interno, fundamentalmente) y las pérdidas habituales por disipación de calor. El primero, al ser un fijo constante, en términos porcentuales es más elevado cuanto más baja es la potencia total de carga (0,4 sobre 3 es más alto que 0,4 sobre 7). Las segundas pérdidas ya dependen de varios factores (calidad de la instalación, esencialmente) pero en términos porcentuales y nominativos (ambos) suelen ser más elevadas cuanto más alta sea la potencia de carga. Si todo está bien dimensionado, sin embargo, no hay una gran diferencia (si la instalación se calienta más, es síntoma de mayores pérdidas)
Así pues, cargar a menos kW (amperaje, si hablamos de instalaciones monofasicas de 230V, las domésticas más comunes) es casi siempre mejor que cargar a más kW, a efectos de perdidas nominales (que es lo que realmente importa ya que la electricidad se paga por kWh; término de potencia aparte), aunque sea peor en términos relativos (%)
Por otra parte, cargar en corriente alterna, con las baterías actuales de los Tesla (54 kWh brutos la más pequeña) y una potencia máxima de carga de 11 kW (para esa batería más pequeña), no tiene ningún efecto real sobre la degradación de la batería. Te da lo mismo cargar a 3 kW que a 7,4 kW a esos efectos, vamos.