La Toyota actual, hasta el cambio en la directiva reciente, apostó por los híbridos que tan buen resultado le están dando y decidió dejar los BEV hasta que las baterías de estado sólido estén disponibles, para lo que creó una joint venture con BMW.
Hasta ahora, en base a sus resultados financieros, fue una buena decisión.
El tiempo dirá si esa estrategia es acertada o equivocada.
De momento, y por muchos años más, hay aún muchos millones de ICEs que vender: Asia en una gran parte, África, Oceanía y toda latinoamérica es territorio ICE.
Tan sólo en Europa y Norteamérica hay algún que otro EV, pero muy minoritariamente, a excepción de Noruega y similares.
Lo ideal es que haya una mezcla de tecnologías a la vez y que nosotros como clientes decidamos qué nos conviene en base a nuestras necesidades, y no poner todos los huevos juntos en la cesta del EV.
Ni el EV es tan demandado, ni al ICE le queda poca vida, globalmente hablando.
Hay un bonito abanico de colores entre el blanco y el negro.