a) Sería bueno que el coche
1) leyera las señales de una base de datos (esto lo hace desde hace tiempo)
2) Las leyera directamente de las señales a través de las cámaras (esto lo va a hacer a partir de ahora, y veremos si no hay conflictos con las leídas de base de datos)
3) Adaptara la velocidad automáticamente a las señales leídas por base de datos o por cámara si el conductor lo programa así en la pantalla táctil (Esto ya lo hace con las señales leídas de base de datos, pero es necesario tocar la palanquita, y al conductor se le puede pasar una señal)
4) Permitiera al conductor cambiar la velocidad mediante la ruedecita derecha del volante (esto ya lo hace bien, esperemos que no se estropee con futuros cambios)
b) Recientemente ha cambiado la normativa UN-ECE que regula estas cosas, y se puede emplear el nivel 3 - es decir, soltar el volante y manejar un móvil o incluso un portátil - hasta 130 km/h. No os emocionéis: como se ha dicho, el sistema lo implanta Mercedes, sólo en los serie S y EQS, cuesta entre 5000 y 7000 euros y funciona en unos 8000 km de las Autobahn, si las condiciones climáticas son favorables. Y que yo sepa, todavía no han anunciado cuándo se van a acoger a esta normativa, aunque estoy seguro de que la ha impulsado Mercedes.
c) Pero algo es algo. En "La chica del tambor", novela de John Le Carré publicada en 1983, la protagonista se sube precisamente en un Mercedes, hay que entender que S, y queda fascinada por los elevalunas eléctricos, que en los 90 ya llevaban de serie coches más accesibles, como un Golf que tuve en aquella época.