En mi opinión, muchos de los puntos de recarga no son rentables, a día de hoy, y esto tiene una simple explicación, al coste de la instalación (el propio punto de recarga, obra civil, acceso a la red que en muchos casos necesita de un centro de transformación) se debe sumar el coste del término de potencia de estos en cada factura (lo que viene siendo el fijo en la factura) y por este motivo no hay tantos puntos de recarga, solo se han instalado por empresas como un tema de posicionamiento de cara al futuro, por el simple motivo de que, quien tiene el acceso a la red para ese punto de recarga tiene la llave de los futuros ingresos cuando realmente despegue el vehículo eléctrico, pero a día de hoy ya os digo que no es rentable. Las empresas lo han visto como una estrategia de cara al futuro.
Hay que entender que la red eléctrica en España es la que es y no estaba diseñada para colocar estos mastodontes de recarga que merman la capacidad de la red en muchos sitios y que en otros, directamente no tienen capacidad, motivo por el cual se ponen baterías de soporte (Atalaya como ejemplo en la A3).
Por tanto, no es tan sencillo ampliar la red de supercargadores porque el propio acceso a la red de distribución está limitado a los planes de inversión de las empresas de distribución y transporte que presentan cada año.
En resumen, mi opinión es que debe existir un mejor equilibrio entre autonomía y puntos de recarga, potenciando principalmente la carga lenta en destino que siempre va a ser más fácil de obtener el acceso y facilita el día a día de los que no tienen donde meter el coche.