Depende de la temperatura exterior y de la velocidad del trayecto tras la Supercarga, a la batería le toma más o menos tiempo refrigerarse.
Por ejemplo, por encima de 150 km/h llaneando, el calor generado es mayor que la refrigeración, con lo que la temperatura de la batería apenas baja, incluso con temperaturas rozando los cero grados fuera.
Y luego, la facilidad de cambiar de temperatura viene determinada por la inercia térmica, un factor que es muy superior en las pesadas y grandes celdas de LFP de unos 3 kg cada una, que en las ligeras celdas cilíndricas de una NCx: a las LFPs les cuesta mucho, mucho más el cambiar de temperatura.