Damas y caballeros, el día que creíamos imposible ha llegado. Agárrense fuerte porque esta noticia es más impactante que un giro de guion en una serie de HBO: el faro de mi coche ha llegado. Sí, lo que empezó como una espera que parecía diseñada por Kafka, hoy culmina con la llegada del hijo pródigo de Tesla.
Después de meses de suspense, incertidumbre y plegarias a los dioses de la logística, el bendito faro ha decidido hacer acto de presencia. No sabemos si viajó en carreta, en barco de vela o en burro, pero aquí está, listo para iluminar nuestras vidas y, con suerte, mi coche.
No sé si celebrarlo con champán o llamar al Guinness World Records, pero lo que sí tengo claro es que este faro no es un simple repuesto… es una reliquia, una leyenda, un símbolo de resistencia.
Ahora solo queda lo más difícil: que el taller me lo instale antes de la jubilación.

? En la teoría: el día 3 de abril empieza la nueva odisea... continuará?