El FSD supervisado ya funciona en mercados con carreteras, infraestructuras y formas de conducir muy diferentes. Entre ellos hay, además, grandes potencias automovilísticas como China y Corea del Sur. Cuesta creer que el retraso europeo pueda explicarse exclusivamente por motivos de seguridad.
En eso el compañero tiene razón: no soy demasiado optimista respecto a una aprobación conjunta en toda Europa. Si realmente hubiera voluntad, los países favorables podrían haber explorado ya una vía nacional, como han hecho Países Bajos y otros Estados mediante autorizaciones provisionales.
En cambio, muchos gobiernos se escudan en una supuesta necesidad de coordinación europea. Una coordinación que parece funcionar cuando coincide con los intereses de los Estados, pero que en este caso está sirviendo, en la práctica, para retrasar la aprobación del FSD.
Por eso, quizá tenga más futuro una vía nacional, presionando directamente al Ministerio y a la DGT, que seguir esperando indefinidamente una decisión conjunta europea.
España, además, ya dispone de datos propios: la DGT ha autorizado 30 Tesla en fase de predespliegue, sin limitación a una ruta concreta, y publica 275.471 kilómetros acumulados en su último informe. No se estaría pidiendo una aprobación a ciegas, sino tomar una decisión basándose en pruebas realizadas y supervisadas aquí.
Quizá el problema no sea que la tecnología no esté preparada para Europa, sino que Europa no esté preparada para regular una tecnología que avanza mucho más rápido que sus procedimientos administrativos.
La pena es que somos pocos los interesados en que se apruebe como para hacer mucha presión