Atender qué?
Las tiendas no sirven más que para que los que no saben iniciar el navegador en su ordenador o móvil, básicamente.
Sin embargo, "que la política de calidad y atención sea magnífica y superior" (inverse dixit) tiene un valor extraordinario.
Como decía, bienvenido sea el cambio, porque, hablando de conformistas, parece obvio que algunos se conforman con una atención a medias pero en un salón lleno de alaracas y superficilidades innecesarias. Cuestión de prioridades, supongo.