La potencia que entrega un VE está siempre supeditada, entre otras cosas, al tamaño de la batería (que se conoce como C). Para evitar degradaciones aceleradas de la misma, no se aconseja que la entrega de esa potencia supere un número determinado de Cs. Superar los 2.5-3C de entrega o incluso menos (depende también de la “calidad” del BMS), por ejemplo, puede suponer un problema de degradación a largo plazo, aunque sea posible. Esto implica que una batería de 80 kWh puede asumir el “riesgo” de entregar hasta 200 kW o algo más en un momento concreto, pero la cifra de “seguridad” se iría a unos 140 kW de potencia en el caso de una batería de 55 kWh.
Dicha potencia de entrega también se vincula, por el mismo motivo, al estado de carga de la propia batería, aunque en una relación igualmente directa pero menor.
Es decir, es muy normal que el LR pueda entregar y mantener mayor potencia que el modelo básico sin poner en peligro su batería, aunque el básico pueda estrujarse hasta esa misma potencia en un momento dado, no recomendable. Aunque ambos tengan el mismo drivetrain.