Al coche de mi mujer, asegurado en línea Directa, le han peritado un siniestro (del que fue víctima) de manera insultante. Por ejemplo, un faro roto no se repone, sino que se repara. La libre elección de taller, no existe en la práctica. Vamos, un horror y un stress añadido al propio accidente que ha hecho que nos vayamos de la compañía.