La respuesta corta es sí, dá mucho calor.
Muchísimo.
Lo único realmente efectivo para evitar que el interior se caliente mucho es aparcar a la sombra o en parking subterráneo.
Como eso no es siempre posible, hay medidas que mitigan un poco el problema, empezando por láminas solares para el techo y, a más distancia en efectividad y estética, parasoles varios.
A mí lo que mejor me funciona es dejar activada la protección contra el sobrecalentamiento del habitáculo.
Es la única manera de asegurarse que la cabina no pasa de 30 grados. También puedes poner el umbral de los 40 grados, pero yo prefiero el primero.