La tarifa regulada fue la más competitiva durante años, porque hasta hace 3 años la gente no sabía ni que se podía cambiar de compañía y eso las grandes eléctricas lo sabían muy bien, por eso aplicaban precios con mucho margen comercial (0,18 € kWh frente a los 0,09-0,12 € kWh del PVPC.
Entonces llegaron pequeñas comercializadoras como Hola Luz (en fase de quiebra actualmente) que empezaron a quitar clientes a las grandes de una forma muy agresiva. Con esto el gobierno cambió la ley para que no se pudiese ir a puerta fría a ofrecer contratos mejores.
Después, en verano de 2021, el precio empezó a subir el precio de forma nunca vista anteriormente, llegando a su punto álgido en marzo-abril de 2022, coincidiendo con la guerra de Ucrania, los costes del gas Ruso y demás historias que ya conocéis todos. Pero el caso es que subió antes, y esto todavía lo está analizando la CNMC para aplicar las correspondientes sanciones, que serán menores a los beneficios obtenidos por las grandes eléctricas. Finales de 2021 la mitad de las horas del día fijaba el precio la hidráulica, que casualmente son instalaciones cedidas por el gobierno hace ya varias décadas y que se suponen totalmente amortizadas, por lo que no justifica para nada esos precios que fijaron.
Con los precios altos, las grandes compañías que tienen las 3 actividades: generación, distribución y comercialización, aprovecharon esa situación para hacer contratos bilaterales entre ellas mismas, renunciando a los beneficios en comercialización para recuperar la cartera de clientes (las famosas ofertas a 0,09 - 0,11 - 0,13…). Lo que ganaban de más en generación (precios de 200 € el MWh) lo dejaban de ganar en comercialización y así se cargaron a cientos de pequeñas comercializadoras que les habían quitado clientes en los últimos 10 años, recuperando de nuevo el oligopolio natural de este sector.
Y con esto llegamos a nuestros días, donde, insisto, las tarifas de libre mercado son más competitivas que las del PVPC, porque ahora sí ofrecen un precio competitivo, porque toda esta revolución de precios ha hecho que los clientes se fijen en el precio al que pagan el kWh y eso lo saben muy bien las grandes