Efectivamente, es una cuestión de civismo y educación. Yo siempre que abro lo hago con cuidado, me da igual llevar el coche de la empresa y que el que está al lado esté reventado, hay que respetar lo que no es tuyo.
El pasado jueves me tocó a mí recibir el primer portazo.
Mi coche queda en la calle cuando trabajo por lo que procuro aparcarlo en un extremo de la hilera de coches en batería, bien arrimado al bordillo para que quien aparque al lado tenga más margen para abrir su puerta y evitar problemas.
Evidentemente activo el centinela y reviso las grabaciones antes de irme a casa.
Bueno, pues el jueves uno llegó, aparcó pisando la linea que delimita las plazas, se bajó, me atizó con su puerta y se puso a rascar con la uña, evidenciando que era consciente del golpe y del daño que hizo: salto la pintura mi coche.
Después con sus dos narices entró en mi oficina, me saludó y no dijo ni mú. Es un proveedor de mi empresa y sabe de sobra que el tesla negro es mío.
Yo me enteré del asunto a la salida, pero al día siguiente el personal de oficina teníamos comida con él y su hija....
Al finalizar la comida yo ya tenía claro que este sinvergüenza no tenía intención de arreglar nada, así que decidí que yo me iba a quedar con el picotazo, pero a él le iba a sacar los colores.
Comenté a los asistentes mi disgusto porque me habían marcado el coche con 6 meses, saqué el móvil y les dejé ver la grabación para ver "si sabían quien era". DISFRUTÉ MUCHO.
La cara de su hija era un poema. Él empezó negando la mayor, y ahí ya me calenté un poco y le pregunté si lo de rascar los coches de los demás con la uña es una costumbre rara suya o si se piensa que soy tonto.
Al final me dijo que si me ponía así que dábamos parte a su seguro. Le dije que no, que no estoy seguro de que el tono de la pintura nueva sea igual que el resto de coche y prefiero el coche marcado a que se note un paño repintado.
Si cuando me dió me lo hubiera dicho el resultado habría sido el mismo y habría quedado como un señor y no como un sinvergüenza.
Yo por mi parte agradezco al destino haber conocido mejor al proveedor y haber podido evidenciarlo delante de todos.