Yo recibí el otro día un pedrazo más que un chinazo. En autovía había un camión que llevaba un tractor y soltó una piedra de unos 2,5 cm de diámetro, que pude verla a lo lejos rebotar en la carretera. Fue como una película a cámara lenta, analizando las posibilidades de esquivarla, pero el tráfico lo impedía, así que me la tragué de pleno. Rozó previamente el capó, dejando un restregón que arañó la pintura y después golpeó la luna bastante fuerte. Para mi sorpresa no he podido ver ninguna marca sobre la luna, teniendo en cuenta lo que se habla del grosor de estos cristales.
La próxima vez haré parar al camión para que me paguen los desperfectos, lo tengo clarísimo.