Es la pescadilla que se muerde la cola.
Las marcas no ofrecen las calidades de antes, y también los clientes ahora quieren pagar lo menos posible por cualquier producto.
Como con las fresas, por ejemplo, que dicen que ya no tienen el sabor que tenían antes, pero claro que las hay, aunque hay que pagarlas. A 4,90 €/kg como están en Carrefour no se puede esperar fresas de calidad.
Con los coches, igual.
La causa de todo esto para mí esta clara: la europeización a la que se han visto forzados los fabricantes de automóvil para vender coches en Europa.
Las absurdas medidas anti-contaminación de aquí han encarecido y aumentado la complejidad de los sistemas que un coche debe ahora llevar, lo cual encarece el precio final.
Y si quieres contener dicho precio final, empiezas a recortar de todos lados.