(Con este comentario va a haber polémica, pero a veces es necesario sacudir el avispero).
Cuando compras un coche de casi 51.000 euros en España, te prometen unas funcionalidades a la hora de la compra que luego no están presentes en el producto que uno recibe y, sin embargo, el cliente está satisfecho.
Quejaros, hombre, que estáis en vuestro derecho.
Algo sacaréis.
Pero no os quedéis con la vaga promesa de un Tesla Vision que ni tiene fechas estimadas de estar listo, ni garantías de que funcione adecuadamente en un coche tan grande, voluminoso, difícil de maniobrar en espacios pequeños y de semejante precio.
A veces me pregunto si tenemos la mala atención al cliente de Tesla que nos merecemos por ser tan conformistas.