Hay que leer el primer mensaje del hilo para entender el título, se esté de acuerdo o no. Y no estaba relacionado con ninguna decisión empresarial sino con el sorprendente "descubrimiento" de cómo está fabricado el MY años después de estar en el mercado.
Y en relación con opinar sobre decisiones empresariales, pues cada cual es libre, basado en la experiencia, formación e información que cada uno tenga, y que puede por supuesto no coincidir o ser más limitada que la que tenga la compañía.
Yo desde luego no critico a Toyota o a otras marcas porque sigan fabricando coches con modelos de combustión. Mientras se puedan vender lo normal es que lo hagan. Es lo que saben hacer mejor (aunque lo veo más como un cash cow y no una línea de negocio estrella a futuro).
Lo que sí critico, y se puede estar de acuerdo o no, es en el planteamiento mediocre (siendo suave) que están haciendo marcas como Toyota para la transición al vehículo eléctrico, que es hacia dónde vamos de manera inevitable. Debatiremos sobre a qué ritmo, pero creo que habrá pocos negacionistas sobre a dónde vamos (alguno habrá, que tiene que haber de todo).
Solo hay que ver los bandazos que han dado en cuanto a sus planes de lanzamiento de BEV, el bz4x que han sacado al mercado prácticamente para cumplir el expediente (y luego dirán que la gente no quiere BEV... lo que no quieren son coches como ese), y que se ha llevado por delante al CEO de la compañía que más coches fabrica del mundo. Si todo fuera de color de rosa digo yo que no se habrían hecho esos cambios.
Luego está la apuesta por el hidrógeno, que no tiene sentido, al menos para coches.
Parece que Toyota está dándole a todos los palos (cual ciego). Igual tienen un plan maestro y nos dejan a todos con la boca abierta en unos años sacando BEVs estupendos a muy buen precio. Ojalá. No le deseo el mal a nadie.
Un trasatlántico como Toyota es difícil que haga cambios ágiles, pero también tardará mucho más que otros barquitos en hundirse, así que pueden permitirse unos lujos que por ejemplo Mazda no (supongo que terminará absorbida por Toyota).
Tampoco había que ser adivino o tener información privilegiada para ver que la deriva de Blackberry era mala. O la de Nokia.
O la de Microsoft en teléfonos móviles (que compró Nokia y ni aún así; dos pavos no hacen un águila como dicen los anglosajones). La ventaja es que para Microsoft no era esencial tener éxito con los móviles (aunque habrían dado un salto muy importante de hacerlo).
Pero ya he dicho que la teoría del "dilema del innovador" de Christensen, un libro clásico en estrategia empresarial, explica muchas cosas.