Tenéis toda la razón, parece broma que el navegador de Tesla te deje a la entrada del centro comercial, que está en la esquina opuesta, y Google Maps te lleve directamente al pie de los puntos de carga. Y lo peor es la política de Tesla de no gastar un duro en señales, cuando en cualquier gasolinera tienes carteles diciéndote por donde tienes que ir.
Pero la segunda vez que vas ya te lo sabes y es relativamente cómodo: un V3, muy rápido, con varias opciones para tomar algo, entrada un poco tortuosa y, por el contrario, salida fácil.