Sigo alucinando de cómo han permitido homologar un vehículo cuyo claxon (recordemos, dispositivo "de seguridad") falla en circunstancias comunes en muchas zonas de Europa.
O, como mínimo, que después de descubrir esos fallos, obliguen a la marca a reemplazarlo por otro sistema que no sufra ese desvanecimiento.