Es cuestión de tiempo, desde mi punto de vista, que lo que ahora vemos como estaciones de servicio (léase gasolineras o supercargadores) dejen de estar tan centralizadas y se disponga de puntos de carga repartidos por todas partes donde aparcan vehículos (supermercados, párkings, restaurantes, calles, empresas, etc) además de las cargas que se realizarían en el domicilio, dejando libres los supercargadores para los usuarios en viajes de larga distancia con paradas cortas.
Teniendo en cuenta que el tiempo de carga sería relativamente rápido en estos supercargadores no debería suponer un colapso una vez se alcance un número de supercargadores similar o incluso muy inferior (teniendo en cuenta lo anteriormente expuesto) al número de gasolineras que hay actualmente. Más aún teniendo en cuenta que para una próspera vida de las baterías siempre será mejor realizar cargas lentas. Para qué iba la gente a cargar en superchargers si pueden cargar más eficiente y economicamente además de con tiempo de sobras en casa mientras duermen, en la empresa o en la calle mientras trabajan o van a hacer sus recados, compras, a comer...
Es todo un cambio de paradigma pero que, poco a poco, se irá estableciendo si el transporte cambia hacia el VE.