A ver, el tito Eloncio es politoxicómano confeso.
Pero para desayunar no creo que tome un downer como la ketamina, más bien esas tortillitas se las mete como postre de la cena, para poder dormir tras tantos excitantes aplicados vía nasal.
Pues a mí me cuadra, mira por donde.
La ketamina es un anestésico que, fuera del contexto médico, actúa como droga disociativa y puede tener efectos tanto físicos como psicológicos importantes.
Efectos a corto plazo
Sensación de “desconexión” del cuerpo y del entorno (efecto disociativo), como si se flotara o se estuviera soñando.
Alucinaciones visuales y auditivas, distorsión del tiempo y de la realidad, lo que algunas personas describen como “viaje” o “agujero K”.
Sedación, dificultad para hablar y moverse, mareos, visión borrosa, náuseas y vómitos.
Aumento de la presión arterial y de la frecuencia cardiaca, con riesgo en personas con problemas de corazón o hipertensión.
Efectos psicológicos y adicción
Ansiedad intensa, ataques de pánico, paranoia, episodios psicóticos y, en algunas personas, síntomas depresivos posteriores al consumo.
Uso repetido asociado a desarrollo de tolerancia (necesidad de más cantidad para notar lo mismo) y patrón de consumo compulsivo con síntomas de adicción.
Algunas personas llegan a depender psicológicamente de la ketamina para “sentirse bien” o escapar de problemas cotidianos.