Yo en casa tengo dos coches, un diésel y el M3, y aun cuando viajo, lo hago en el M3 porque me gusta, pero tengo que reconocer que todavía un diésel es superior en este aspecto.
Que si, que viajar del punto A al punto B, saliendo cargado de casa y con algo de planificación, es perfectamente viable. El problema viene cuando se improvisa una carga en destino.
No es lo mismo viajar, por ejemplo, de Madrid a Valencia, que viajar de Madrid a un pequeño pueblecito perdido en la Castilla profunda.
Exactamente.
Conducir un eléctrico haciendo menos kilómetros al día que autonomía tiene el coche y tener PdR en casa es ideal.
Viajar por rutas principales, fuera de un puente o fechas señaladas, no tiene tampoco mayor misterio más que el de invertir más tiempo en el trayecto y parar dónde la máquina decida.
Pero saliéndonos de esos dos escenarios, que serán inusuales o no dependiendo de cada persona, con un eléctrico viene el sufrimiento, el invertir tiempo extra antes siquiera de subirse al coche, el preocuparse del coche una vez llegados al destino, el estar con él ábaco viendosi salen o no las cuentas: la gymkana eléctrica.
Negarlo es en mi opinión radicalizar la postura pro-eléctrico, que a su vez conlleva radicalizar a los anti-eléctrico.
A mí lo que me parece bien es que cada uno libremente elija la tecnología que quiera para moverse, sin imposiciones.
Lo que a nosotros nos vale, un BEV, a otro le puede resultar odioso, complicado en exceso, etcétera.
Cada uno somos nosotros y nuestras circunstancias.