Es cierto que el civismo es algo subjetivo en algunos puntos. Yo siempre he dicho que en el parque que hay bajo mi casa, me molesta un drogadicto pinchándose a las 5 de la tarde y no unos niños jugando con la pelota dando voces, pero que a las 5 de la mañana no me molesta un drogadicto pinchándose pero si unos niños jugando con la pelota dando voces.
En cualquier caso, y de nuevo en algunos puntos, la venganza no es adecuada. Recuerdo de joven, el vecino organizaba timbas de cartas con amigos hasta las tantas con risas y juergas, y un servidor se levantaba a las 7 de la mañana. La mujer curraba de noche y llegaba a las 7 de la mañana a casa y a dormir. Pues a las 7:30 yo ponía la música alta y vino a decirme que molestaba y que la quitara, que necesitaba dormir. Ya podéis imaginar la respuesta. Ahora, venganzas vandálicas o agresivas, jamás las podría justificar.
Y cuanto más mayor me hago y más he aprendido en terapia y más ordenada tengo mi cabeza, menos me importa que me hagan la pirula en la carretera, menos me molesta que alguien se cuele en la fila de la compra, o que me hagan esperar en cualquier atención al cliente. Aunque todos tenemos días malos, que se lo digan al Douglas
