Pero es que tu discurso del amor es recíproco, Íñigo.
Como tú vives en un chalet, con mogollón de placas y mogollón de baterías, tienes dos BEVs en casa que duermen en tu garaje particular, y con dos PdRs particulares a tu disposición 24x7, perteneciendo a una exigua minoría privilegiada, es fácil tender a pensar que como a uno le funciona, le tiene que funcionar a todos.
Eso es amor, ciego a la realidad, tozuda, que sigue siendo la que es:
El 95% de los nuevos potenciales compradores de coche no quieren un enchufable.
y
El 65% de coches particulares en España duermen en la calle.
Amores al margen, esa es la realidad.
Sin placas, sin baterías, sin dos PdRs siempre disponibles a tu alcance.
Pero sí, impongamos el eléctrico metiéndoselo con calzador a todo quisqui, y criminalicemos el resto de tecnologías, que coinciden con justamente ser las que se demandan y las que la gente necesita.
Yo soy más favorable a que haya un abanico de tecnologías disponibles y que cada consumidor decida en base a sus necesidades, a su bolsillo o, por qué no, a su amor por una y otra tecnología.
Pero nos estamos yendo del tema, que es el hipotético nuevo plan de subvenciones por venir.